viernes, 30 de mayo de 2014

153. PEÑA SOTO (12k 400+). NALDA. CORRIENDO POR EL MONTE



Por fin doy el salto cualitativo de pasar a correr por el monte !!! Un poco tarde, a los sesenta años, pero después de ver lo de SUPERPACO ¿quién se resiste cuando menos a probar? Sobre todo cuando los recorridos son por caminos, como sucedió en el caso de CERROYERA del post anterior, en el que ya apuntaba mis ganas de correr. Pues bien, la subida a PEÑA SOTO y la vuelta por el CAMINO DE LOS ADOBES de Nalda que ideé con el google earth, parecía un circuito ideal para probar: 12 kms y 400 metros de desnivel. Así que aprovechando que el tiempo estaba encapotado y que las tardes son ahora largas, para allí que me fui en coche (jueves 29 de mayo del 2014) con una ruta trazada previamente en el Endomondo que hice tal cual. Lo que aquí pongo es el track realizado, su mapa y el perfil:




Y a continuación, las fotos y comentarios. Aparqué el coche donde se termina el asfalto del camino que sale de la calle de San Miguelito de Nalda. La foto de presentación, hecha en el primer kilómetro de recorrido, muestra el puerto al que sube el camino. A la derecha de ese primer objetivo del recorrido la vista se recrea contemplando estas otras peñas (o arquitecturas, caramba, que aunque vaya corriendo no hay que olvidar el subtítulo del blog).


Poco antes del collado está el km 2 (qué cerquita), pero no os engañéis que es la parte más dura del recorrido. ¡Menuda pendiente!, sobre todo en el segundo kilómetro. De correr nada. Andar a tope, eso sí, al límite de mis fuerzas, que no son muchas. Como compensación esta preciosa vista de Peña Soto con el Castillo de Viguera y las Peñas de Islallana al fondo:


Desde el Collado de Peña Soto hasta el km 4 te recuperas (vuelvo a correr) y se empieza a disfrutar de un ambiente de bosque mucho más montañero. Justo pasado el km 3 te encuentras con el camino que viene de Clavijo para dejarlo a la izquierda y tomar el que lleva al collado del Mallo. ¿Collado?¿No estábamos ya en el collado? Pues no, del 4 al 4,5 vuelves a toparte con un buen repechón tras el cual llegas a ese collado que es el punto más alto  del recorrido. De ahí al lomo de Serrezuela no hay más que un paso (el camino bastante tendido detrás de una valla que se ve en la foto siguiente), pero el mío era doblando a mano derecha:


¡Y bajando! Qué gozada de bajada. Bastante más suave y larga que la subida y con una tarde espléndida para correr:


Un poco más abajo, justo en una pequeña desviación en la que tuve alguna duda (km 5,5) (el camino de la derecha no lleva a ninguna parte) me adelantó un ciclista de BTT que bajaba bufando, y un poco más adelante, cuando más feliz estaba yo..., cataplop, me tropecé con una piedra del camino y me pegué una buena piña, ay ay ay (foto en el suelo antes de levantarme):


Aparte de lo distraído que iba, mi problema es que soy corredor de asfalto y por aquello de la economía de fuerzas, levanto muy poco los pies al correr. Pero en el monte o los caminos eso es mortal, ay ay ay, o podía serlo, porque caerse cuesta abajo es un visto y no visto, ay ay ay. Me quedaban más de 6 kms por delante y la mano, la rodilla y el codo me dolían un montón, pero qué le vas a hacer, dar gracias de que no me hubiera roto nada y tirar para abajo, que aún había varios rincones para disfrutar. Y el primero de ellos el de las Peñas Valderas, que aparecen así de bonitas tras un recodo del camino:


Bajando bajando se lleva a otro rincón muy bonito de donde sale el cortafuegos que sube al Cubaldón y donde se bifurca el camino (km 8,6). Yo tomo el de la derecha, que es el que se ve en la siguiente foto y que llaman Camino de los Adobes.


Es muy suave, y si no fuera por el dolor y las heridas lo habría disfrutado mucho más. Sobre todo en el momento en que se abre al valle de las peñas por donde había subido:


Un esfuercito más arrastrando la pierna y llego donde había dejado el coche a la hora y media de haber salido, lo que no está nada mal habida cuenta de las paradas para las fotos, mirar el endomondo en los desvíos, la caída y que no era más que una prueba.


Me hago una autofoto de las medallas obtenidas y me voy corriendo (en coche) para casa, a ducharme y a que me cure Rosalía, ay ay ay ay.


Vaya estreno el mío en lo de correr por el monte. Novatada y de las buenas.